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- Curso bíblico del libro de Marcos
- Lección 10 La muerte, el entierro y la resurrección
Marcos 15:1-20 Jesús juzgado delante de Pilato
Favor leer cada sección de su Biblia al estudiar esta lección. Aunque los líderes de los judíos habían juzgado y condenado a Jesús de la blasfemia, le llevaron al gobernador romano para otro juicio más. Los judíos no tuvieron la autoridad para llevar a cabo la pena de muerte y por tanto, tuvieron que acudir a los oficiales romanos para conseguir el permiso para ejecutar esta sentencia. Así, muy temprano en la mañana llevaron a Jesús a Pilato, esperando que él concurriera con su decisión. Acusaron a Jesús de muchas cosas, pero El guardó silencio. Pilato se maravilló que Jesús no se defendiera y se dio cuenta que las acusaciones no tuvieron nada que ver con algún acto criminal de parte de Jesús sino de los celos de parte de los líderes de los judíos. Se esforzó en varias formas a convencer a los judíos a soltar a Jesús, pero sin éxito. Aunque no creyó que Jesús fuera culpable, a fin de cuentas, le sentenció a muerte porque temía un alboroto. Entonces los soldados romanos azotaron a Jesús, se burlaron de El y le llevaron para ser crucificado.
Note: Los sufrimientos físicos de Jesús.
Jesús sufrió intensamente durante las últimas horas de Su vida. Después de haber estado despierto toda la noche y después de sujetarse al estrés de seis juicios (Parece que hubo seis cuando se compara los relatos de Mateo, Lucas y Juan), fue azotado. Al azotar a sus víctimas, los romanos ataban pedazos de hueso, metal y cristal al látigo y entonces daban repetidos golpes, produciendo un dolor insoportable, la pérdida de mucha sangre y en muchos casos la muerte. La espalda de la víctima llegaba a ser una masa sangrienta.
Después de azotar a Jesús, los romanos tomaron espinas y las entrelazaron para formar una corona, la pusieron en la cabeza de Jesús y comenzaron a golpearle, provocando intenso dolor. Entonces, le vistieron de una toga púrpura y luego la sacaron impetuosamente, abriendo así las llagas de sangre seca que habrían estado en Su espalda. Entonces le llevaron a crucificar. En las crucifixiones, clavaron las manos y los pies del "criminal" a un pedazo de madera, el cual, entonces, fue puesto en un hoyo. Para respirar, la víctima tuvo que levantarse continuamente para que sus pulmones pudieran dilatarse, pero el dolor y el cansancio habría quitado la capacidad del cuerpo para hacer esto, y entonces los pulmones se habrían llenado de fluido. Al agotarse más y más, la víctima lentamente se asfixiaba y por fin, murió por falta del oxígeno.
15:22-41 La crucifixión de Jesús
Fue una costumbre dar un narcótico al crucificado como un acto de misericordia, el cual aliviaba un poco el dolor. Pero Jesús negó tomar este vino mezclado con mirra, prefiriendo sufrir sin perder en nada el conocimiento.
Se aumentaron las burlas. Los soldados que vigilaron la cruz echaron suertes para ver quién iba a llevar la ropa de Jesús. Los que pasaban, se rieron de la idea que iba a reedificar el templo en tres días cuando no pudo salvarse a si mismo. "Desciende de la cruz," dijeron, "para que creamos." Los principales sacerdotes se burlaron diciendo que había salvado a otros, pero que no pudo salvar a si mismo. Aun los dos ladrones que estaban a cada lado de El, le pusieron en ridículo.
Desde el mediodía hasta las tres de la tarde, hubo tinieblas sobre la tierra. Poco después, Jesús clamó en angustia, usando las mismas palabras de Salmos 22:1, "Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado"? Entonces, después de unos minutos, expiró. En ese momento, el velo del templo se rasgó en dos de arriba abajo, y el centurión que observaba dijo, "Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios."
Note: La majestad de la muerte de Jesús
Hubo muchas ironías en aquellas horas finales:
* Al burlarse de Jesús, diciendo que salvó a otros pero no pudo salvarse a si mismo, los enemigos no se dieron cuenta que Jesús tuvo la plena capacidad de salvarse a si mismo, pero si lo hubiera hecho, no habría salvado a otros. Murió voluntariamente. Tenía miles de ángeles a su disposición los cuales podrían haberle librado, pero voluntariamente eligió entregar Su vida porque nos amó. Jesús tuvo el poder para hacer cualquier cosa que hubiera querido a sus atormentadores, pero apagó el deseo de vengarse de ellos y actualmente oró que Dios perdonara a aquellas personas que le trataron con tanta crueldad (Lucas 23:34). Al morir así, Cristo proveyó el sacrificio que perdona los pecados de los hombres. Así vemos que el velo del templo fue rasgado en dos de arriba abajo. El velo había obstaculizado el acceso a la presencia de Dios, fue símbolo del pecado del hombre. Puesto que la muerte de Jesús proveyó la propiciación por el pecado, el velo fue rasgado, demostrando que al ser quitado el pecado, los hombres podrían volver a tener comunión con Dios. Verdaderamente, ¡este Hombre era Hijo de Dios!
15:42-47 El entierro de Jesús
José de Arimatea, un oficial notable y discípulo de Cristo (véase Juan 19:39), pidió permiso a Pilato para enterrar el cuerpo de Jesús. Tuvo que actuar con apuro, porque según la ley judaica, no se podía enterrar el cuerpo el día sábado, el cual comenzó oficialmente al ponerse el sol. Tomó el cadáver de Jesús en una sábana y lo puso en una abertura cincelada en la pared de una cueva, la cual habría servido como un sepulcro típico de aquel entonces. Cerró la cueva, al enrollar una piedra grande para que ésta cubriera la entrada.
16:1-8 El cuerpo de Jesús perdido
Unas pocas mujeres fieles habían preparado especias aromáticas para ungir el cuerpo de Jesús y fueron temprano a la tumba el domingo por la mañana. Querían embalsar el cadáver para poder darle un entierro más digno de lo que había sido posible durante aquellos pocos minutos el viernes por la tarde. Al caminar hacia la cueva, pensaron en lo difícil que sería quitar la piedra de la entrada a la tumba. Pero, al llegar, vieron que la piedra había sido removida y que la tumba estaba abierta. Hubo un ángel adentro quién les dijo que Jesús había resucitado y que iba a Galilea, Pidió a las mujeres que dieran noticias de este evento a Pedro y a los otros discípulos. Entonces las mujeres se fueron asustadas.
Note: "Decid a sus discípulos y a Pedro."
El ángel les dijo a las mujeres que invitaran a los discípulos y a Pedro a encontrarse con Jesús en Galilea. Puesto que Pedro también era discípulo, parece algo extraño que fuera separado de los demás para recibir una invitación especial. Quizás fue así porque el Señor sabía que Pedro no iba a sentirse digno para ser contado como discípulo después de haberle negado y por tanto quiso darle una invitación especial a aquella reunión. ¡Cuánta ternura el Señor demostró!
16:9-20 Jesús comisiona a los discípulos
Los discípulos jamás anticiparon ver otra vez a Jesús porque le habían visto morir y ser enterrado y estaban muy tristes. Por esta razón las noticias acerca de la tumba vacía y de las apariencias de Jesús parecían demasiado buenas para ser la verdad. Ellos negaron tener ilusiones acerca de lo que oyeron. Luego, cuando Jesús apareció a ellos, les reprendió por ser tan tardos en creer. Entonces, les dio órdenes con respecto a su labor venidera, diciéndoles que fueran a todo el mundo, predicando el evangelio a todos. Les dijo lo que deberían predicar. El que cree y es bautizado será salvo. Les dio señales milagrosas para confirmar su predicación.
Note: "El que creyere y fuere bautizado será salvo."
Jesús indica las condiciones para recibir la salvación, la fe y el bautismo. Lamentablemente los hombres modernos han tratado de lo uno y lo otro de estas condiciones. Algunos tratan de eliminar la fe como condición. Dicen que los niños, los cuales son demasiado pequeños para creer, deban ser bautizados. Pero el orden de Jesús fue que la fe fuera primero y luego el bautismo. En todas las escrituras, solamente aquellos que creían y se arrepentían fueron considerados cualificados para ser bautizados (estudie Hechos 2:38; 41; 18:8; Juan 6:44,45). Otros enseñan que la salvación es por la fe sola sin el bautismo. Pero Jesús dijo claramente que el bautismo fue un requisito para recibir la salvación (véase Juan 3:5). Según este mandamiento de Jesús, los apóstoles insistieron que el bautismo en agua fue requisito para recibir el perdón de los pecados y la nueva vida en Cristo (Hechos 2:38; Romanos 6:3,4; 1 Pedro 3:21).
El evangelio de marcos termina con una nota acerca de los resultados de la gran misión dada por Jesús a los apóstoles. Después de ascender al cielo, fueron y predicaron en todas partes, tal como Jesús les había ordenado. El Señor bendijo la revelación del mensaje del evangelio con señales para confirmarlo tal como dijo que iba hacer.
Aquí termina la historia de Marcos acerca de Jesús, pero esperamos que su estudio de la vida de Jesús siga adelante. Aparte del libro de Marcos, hay tres libros del Nuevo Testamento que relatan detalles en cuanto a Su vida: Mateo, Lucas y Juan. Quizás ahora mismo usted puede comenzar a leerlos para aprender más detalles acerca de Su historia. O, quizás usted prefiere seguir sus estudios al aprender la historia de cómo los apóstoles comenzaron a llevar el evangelio a todo el mundo. Si así es, lea el libro de Hechos. El estudio de la Biblia es como un gran viaje y su aventura ha acabado de comenzar. Favor meditar y reflexionar en el gran mensaje de la palabra de Dios al leer, y no deje de aplicar lo que usted aprende en su vida.
Note: El fracaso de los discípulos
Los apóstoles abandonaron a Jesús en forma miserable cuando El más les necesitaba. Ellos huyeron y luego Pedro le negó. ¿Por qué lo hicieron? Antes habían apoyado fielmente a Jesús. Piense en algunos factores que contribuyeron a su fracaso.
(1) No hicieron caso cuando Jesús repetidas veces les advirtió del sufrimiento que venía, porque estaban distraídos disputando entre si acerca de quién de ellos iba a ser el mayor.
(2) Tuvieron un exceso de confianza. Pocas horas antes de su fracaso, Jesús les advirtió que le iban a abandonar, pero no hicieron caso.
(3) No vigilaron y oraron en el huerto tal como Jesús les había mandado que hicieran. Así no fueron preparados mentalmente para enfrentar la prueba.
Nosotros podemos fracasar al ser tentados por las mismas razones si no tenemos cuidado.
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