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Curso Bíblico del libro de Marcos
Preguntas al final de la lección
lección 3: Jesús Enseña con Parábolas
Marcos 4:1-20 - La parábola del sembrador
Favor leer esta historia en su Biblia antes de estudiar la lección. Una parábola es una historia con una aplicación espiritual. Aquí Jesús describe a un campesino que salió a sembrar semilla en un campo. Al esparcir la semilla, ésta cayó en diferentes tipos de tierra. La cosecha dependía del tipo de suelo en el cual cayó la semilla.
Los discípulos no comprendieron las palabras de Jesús y le pidieron una explicación. Entonces Jesús describió cuatro clases de personas que oyen la palabra del evangelio. La primera clase se representa por el suelo duro y apretado. Estos individuos de duro corazón no dejan que la palabra penetre en sus vidas, rechazándola de una vez porque tienen mentes cerradas. La segunda clase es como la semilla que cae en el suelo con muchas piedras. La idea aquí es que hay poca tierra por encima de una roca grande. Cuando la semilla se siembra en este tipo de lugar, germina y comienza a crecer en suelo de poca profundidad, y no puede echar raíces profundas. Entonces, cuando sale el sol y no hay lluvia por algunos días, la planta se seca y muere. Representa una persona quien recibe la palabra de buena gana, pero no desarrolla raíces profundas por medio del estudio bíblico. Por tanto, este tipo de individuo no podrá resistir las tentaciones y las presiones de la vida. En tercer lugar, Jesús describe el suelo con espinas, en el cual la planta se sofoca porque está rodeada por la maleza. Este suelo representa a los que reciben la palabra y aunque dejan que afecte sus vidas, a la vez permiten que otras preocupaciones de la vida le ahoguen. Quizás estas preocupaciones no sean pecaminosas en sí, pero dominan tanto la vida del individuo, que no puede dar fruto espiritual. Entonces, Jesús describe la buena tierra, la cual produce mucho fruto y representa a los cristianos que son diligentes en su servicio a Dios.
Nota: ¿Cómo cual tipo de suelo es usted?
Todo el mundo se encuentra en la parábola del sembrador y Jesús quiere que nos analicemos para saber qué tipo de suelo somos.
(1) Ojalá que no seamos el suelo duro del camino. Si así somos, estamos cerrados a la verdad y negamos que el evangelio penetre el corazón para cambiar nuestras vidas.
(2) Quizás seamos del suelo pedregoso. Por el exterior, parece que estemos creciendo y sirviendo al Señor con diligencia. Pero en verdad, no estamos echando profundas raíces por medio de la fe, el estudio bíblico y una relación más profunda con Jesucristo. Cuando los tiempos llegan a ser difíciles, abandonamos a Cristo y otros se sorprenden porque por el exterior, parecía que hiciéramos bien.
(3) Si resultamos ser del suelo entre espinos, seguimos "siendo cristianos," pero nuestras vidas llegan a ser dominadas por actividades seculares y nunca tenemos mucho tiempo para los asuntos espirituales. Es probable que este sea el peligro más sutil, porque la planta del suelo de espinos nunca se seca completamente. Como resultado, podemos justificarnos y creer estar bien, cuando la verdad es que no producimos el fruto.
(4) Ojalá que seamos de la buena tierra, la cual produce el fruto de justicia para Dios.
Nota: Meditando en "la semilla"
Jesús dijo que la semilla representa la palabra de Dios (Lucas 8:11). Hay muchas lecciones que podemos aprender de esta comparación entre la semilla y la palabra.
Por ejemplo, la semilla siempre produce una planta conforme a su género. O sea, la semilla de arroz siempre produce plantas de arroz, la de maíz produce maíz y la de la calabaza siempre produce calabaza. No hay excepciones. Al ver la planta producida por la semilla, se puede determinar cuál fue la semilla sembrada. Así es en la esfera espiritual. Cuando se siembra la semilla pura de la Palabra de Dios, las "plantas" que resultan son cristianos. Pero cuando vemos otras plantas espirituales, budistas, mormones, "testigos" de Jehová, etc. se sabe que algo aparte de la palabra de Dios fue sembrada. Para tener una "planta" budista, es necesario sembrar semilla budista, o sea, las enseñanzas de Buda. Para tener un mormón, es necesario sembrar el libro de mormón y las enseñanzas de la iglesia mormona. Se forma un "testigo de Jehová" al sembrar las enseñanzas de la sede central de ellos en Brooklyn, Nueva York (por medio de "la Atalaya" y otros libros). Pero, ¿cuál planta se produce cuando se siembra las escrituras, sin mezclarlas con otras enseñanzas.
La semilla nunca cambia. En teoría, sería posible eliminar toda las plantas de calabaza de la faz de la tierra, pero si se preservara la semilla de la calabaza, sería posible plantarlas después de muchos años y el resultado sería otra vez, la calabaza. Así es con la palabra de Cristo. Aun si no hubieran habido siervos de Cristo por muchos años, al volver la gente a seguir solamente la Biblia, serían cristianos. Nuestra meta debe ser el reproducir discípulos puros de Cristo en el siglo veintiuno que son como los del primero.
4:21-25 La parábola de la lámpara
Jesús comparó la palabra de Dios con una lámpara. Sería absurdo comprar una lámpara y luego colocarla debajo de una cama porque el propósito de una lámpara es iluminar. Si no se le ve, no sirve para nada. La Biblia es una luz, pero no sirve si se le mantiene cerrada en algún estante. Tenemos que abrirla y leerla para que nos ayude.
Aunque el estudio de la Biblia es de suma importancia, muchos la leen en vano porque no la leen correctamente. Es significante que se encuentra esta advertencia acerca de tener cuidado con nuestra forma de oír en medio de la exhortación acerca de la importancia de la palabra de Dios (4:24). El hecho que muchos de los que leen la Biblia sacan conclusiones muy diferentes acerca de su significado, prueba que muchos no la entienden correctamente. Algunos no tienen el debido cuidado al estudiar y otros no se esfuerzan mucho al leer. Otros voluntariamente tuercen las escrituras, interpretándolas mal para tratar de confirmar las creencias y las prácticas que ya han determinado seguir de antemano.
Nota: ¿Cómo estudiar la Biblia?
El sentido común puede ayudarle a entender la Biblia al estudiarla.
En primer lugar, aprenda a estudiar la Biblia conforme a su contexto. La Biblia tiene dos divisiones principales: (a) El Antiguo Testamento (los primeros 39 libros) y (2) El Nuevo Testamento (los últimos 27 libros). El Nuevo es la parte que más directamente tiene aplicación para nosotros ya que contiene las enseñanzas de Cristo y los apóstoles. El Antiguo da el fondo, o sea, nos muestra como Dios preparó a la nación judía para la venida de Cristo. Los dos testamentos se dividen en 66 libros Probablemente es mejor estudiar un libro a la vez. Algunos grupos religiosos populares enseñan mayormente por sacar un versículo de una parte y luego otro de otra, pero normalmente se comprende más al analizar un libro en su totalidad en vez de combinar escrituras de diferentes partes de la Biblia. Este curso bíblico es diseñado para llevar al estudiante paso por paso por el libro de Marcos.
Es muy importante enfocarse en lo leído para poder entenderlo bien. Puesto que cada libro en la Biblia se divide en capítulos, es provechoso analizar un capítulo a la vez. Lea el capítulo dos o tres veces. Al leer la primera vez, trate de descubrir lo que contiene. La segunda vez, usted puede tratar de analizar los puntos principales. Es bueno tener un cuaderno para poder anotar los puntos principales de cada capítulo y también las preguntas que vienen a su mente. El anotar los puntos y las preguntas le dejará seguir adelante en su estudio sin ser desviado. Luego, puede buscar las contestaciones a sus preguntas, o puede pedir a otro que le ayude. Los individuos que le envían este curso, están a sus órdenes para ayudarle con cualquier pregunta que usted tenga.
4:26-29 La parábola de la semilla
Jesús dijo que el reino de Dios es como un campesino que sembró semilla. Aquella noche se acostó y el próximo día atendió otras tareas. Mientras tanto, la semilla germinó, comenzó a crecer y por fin produjo fruto.
Jesús enseñaba varios puntos por medio de esta parábola. Primero, el que planta la semilla no es responsable por su crecimiento, porque el que enseña no controla el corazón de los oyentes. Segundo, el crecimiento de la palabra en un individuo es un proceso gradual. No se oye la palabra por primera vez hoy, y mañana ya es cristiano maduro. Pero si el corazón del oyente es bueno, dejará que la palabra le vaya cambiando la vida paso a paso para que pueda llegar a ser la persona que Dios quiere que sea.
4:30-34 La parábola de la semilla de mostaza
Jesús dijo que el reino es como la semilla de mostaza la cual es muy pequeña pero crece para ser un gran árbol. En la misma forma, el reino de Dios comenzó en forma humilde al predicar un carpintero sumamente pobre, Jesús, pero poco a poco llegó a ser una fuerza dominante en el mundo. Los esfuerzos de los cristianos para extender el reino quizás parezcan insignificantes a muchos, pero Dios es capaz de hacer que grandes árboles de mostaza se produzcan de pequeñas semillas.
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