Maridos, no sean "ásperos" con sus esposas

De Creced 12/2009

La Biblia enseña a los maridos a estar contentos con sus esposas. Después de advertir a su hijo del peligro del adulterio, Salomón dijo, "Bebe agua de tu cisterna y agua fresca de tu pozo… Sea bendita tu fuente, y regocíjate con la mujer de tu juventud, amante cierva y graciosa gacela; que sus senos te satisfagan en todo tiempo, tu amor te embriague para siempre." (Proverbios 5:15, 18-19 LBLA). Colosenses 3:19 dice, "Maridos, amad a vuestras mujeres y no seáis ásperos con ellas."

"¡Pero ella tiene defectos!"

Cada esposa tiene defectos y su marido no va a estar ciego a ellos. Debe tratar de ayudarla con ellos, pero esto no se logra con una actitud negativa o criticona, ni al compararla en forma desfavorable con otras mujeres ni mucho menos con amenazas y castigo. Si alguien quiere ayudar a su esposa con sus defectos, va a ser con sugerencias dadas en forma tranquila y objetiva, y éstas solamente después de elogiar sus buenas cualidades y en varias formas hacer que ella se sienta segura del amor de su marido.

"No juzguéis"

Jesús dijo, "No juzguéis para que no seáis juzgados" (Mateo 7:1). Aquí Jesús condena al criticón que siempre busca falta en otros. Es asombroso ver como una boda puede convertir a un hombre que no puede ver ninguna falla en su novia en uno que no puede ver nada bueno en su esposa.

Muchos hombres esperan demasiado de sus esposas, comparándolas con otras (o peor aun, con artistas del cine o la televisión) y preguntando porque no pueden ser la mejor cocinera y ama de casa, la más elegante, la con la mejor línea, la que mejor sabe economizar y quizás aun la mejor cristiana. Es dudoso que cualquier mujer pudiera tener todas estas cualidades y si tal mujer existiera, ningún hombre la merecería. Después de las bodas ya no es tiempo para mirar a otras mujeres. ¡Si usted no piensa comprar un auto, aléjese de la sala de exposición!

"¿Y por qué miras la mota que está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?" (Mateo 7:3) Muchos hombres deben apartar sus ojos críticos de sus esposas, para verse a si mismos en el espejo. Algunos de los hombres menos atractivos son los que más se quejan que sus esposas están gordas o descuidadas en su apariencia. Otros gastan dinero como si fueran millonarios pero luego se quejan que sus esposas no saben economizar. Si nos fijamos en nuestras propias debilidades, quizás podamos ayudar mejor a nuestras esposas con las de ellas, o más probable aun, no las tomaremos tanto en cuenta.

¡Los misericordiosos alcanzarán misericordia!

¡Debe hacernos reflexionar el hecho que según tratamos a nuestras esposas, así el Señor nos va a tratar a nosotros! La parábola de Mateo 18:23-25 nos advierte que el Maestro, a quién debemos todo, nos tratará conforme a nuestro tratamiento con otros. Si no somos misericordiosos con nuestros compañeros, ¡El no será misericordioso con nosotros! Aun más directo es 1 Pedro 3:7, "Y vosotros, maridos, igualmente, convivid de manera comprensiva con vuestras mujeres, como con un vaso más frágil, puesto que es mujer, dándole honor como a coheredera de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no sean estorbadas."

De todas las ayudas que Dios nos ha dado para ayudarnos a estar contentos, la oración es probablemente la más valiosa. Si nuestras esposas tienen debilidades, no hay mejor cosa que hacer que el presentarlas delante del Señor, pidiendo su ayuda para sobrellevar las cargas de ellas y las nuestras.

Salomón escribió, "El que halla esposa halla algo bueno y alcanza el favor del SENOR." (Proverbios 18:22). Si nosotros como maridos no estamos de acuerdo con Salomón, quizás el problema se encuentre en nosotros mismos. (Por Sewell Hall, abreviado y adaptado un poco.)