Nuestros Hijos en la Escuela

De "Creced" 6/05

Hay dos grandes principios que deben guiar a los padres cristianos al tratar de ayudar a sus hijos al hacer sus estudios en la escuela. El segundo es más importante que el primero.

Principio 1: Eclesiastés 9:10
“Todo lo que te venga a la mano para hacer, hazlo con empeño.”
El niño que llega a ser haragán en cuanto a sus tareas y estudios en la escuela va a ser así también en su vida y en la obra del Señor. Por tanto, los padres cristianos deben de esforzarse mucho para animar a sus hijos a hacer sus tareas y tomar en serio sus estudios. Debe haber un tiempo designado todos los días para hablar de lo que ha pasado en la escuela y repasar lo que se debe hacer para tener éxito con la materia.
El escritor evangélico, Marc Fey da siete principios para ayudar a los padres a saber cómo animara los hijos para tener éxito en sus estudios:
(1) Que haya un ambiente de firmeza, responsabilidad y aceptación en el hogar.
(2) La educación debe tener prioridad sobre los deportes, el recreo y otras actividades.
(3) Debe haber una autoridad firme pero amorosa con respecto a los estudios.
(4) Los padres deben llegar a conocer el estilo de aprendizaje que más ayuda a su hijo.
(5) Es importante elegir la mejor opción educacional para su hijo. Fey menciona el hecho que muchos padres en los Estados Unidos, especialmente padres con convicciones religiosas, están comenzando a educar a sus hijos en casa. Así evitan las influencias mundanas que tanto afectan las escuelas públicas. Si uno puede elegir una escuela para su hijo, esto se debe hacer con sumo cuidado.
(6) Los padres deben rodear a sus hijos con “triunfadores.” Sí están rodeados por niños y adultos negativos y haraganes que no están moti-vados, es casi seguro que no van a ser motivados en la vida. Pero sí están rodeados por compañeros positivos y motivados, así van a llegar a ser.
(7) Los padres también deben gozarse de la educación. La casa debe estar llena de buenos libros para adultos y niños.

Principio 2: Mateo 6:33
“Buscad primeramente el reino de Dios.”
Aun más importante que el principio de hacer todo con empeño es el principio que los asuntos espirituales siempre deben tener la prioridad cuando hay conflictos con la educación secular. Es en este punto que muchos padres cristianos fracasan. Aunque dicen con los labios que Dios tiene prioridad sobre todo, dan más importancia a la educacón secular que a la espiritual. Así hacen gran daño espiritual a sus hijos.

¿Cómo usted contesta
estas preguntas?

1. ¿Cuántas veces usted ha hecho que sus niños pierdan una actividad en la escuela para asistir una de la iglesia? (a) Nunca (0 puntos) (b) Algunas veces sí, otras veces no (1 punto) (b) siempre cuando es necesario (2 puntos).
2. ¿Cuánta importancia usted da a la educación espiritual en comparación a la secular? (a) la educación secular siempre tiene prioridad (0 puntos) (b) A veces doy prioridad a la secular, pero no siempre. (1 punto) (c) Siempre doy prioridad a los asuntos espirituales. (2 puntos).
3. ¿Sus hijos saben que la educación espiritual es más importante que la secular? (a) no (0 puntos), (b) quizás (1 punto), y (c) sí, absolutamente (2 puntos)
4. ¿Cuánto usted lee la Biblia o libros de historias bíblicas con sus hijos? (a) nunca (0 puntos) (b) de vez en cuando (1 punto) (c) a menudo (2 puntos)

¿Cómo hizo?
8 puntos-excelente, 5-7 puntos-regular, 0-4 puntos – debe hacer grandes cambios en la forma de criar a sus hijos.

Cómo los padres cristianos fracasan muchas veces con respecto a este principio
(1) No llevan a sus hijos a las actividades de la iglesia cuando tienen tareas o exámenes en las escuelas. Dicen, “Juanito no pudo llegar a la iglesia porque tiene exámenes mañana.” Aunque se afanan mucho por las notas en la escuela, no tienen tiempo en el hogar para estudios bíblicos familiares. Así “Juanito” aprende que para sus padres, la educación secular es más importante que la espiritual. Es una lección desastrosa.
(2) Demuestran más alegría por los éxitos educacionales que los espirituales. Los hijos saben con lo que más alegra a sus padres. Si éstos se regicijan muc
ho por las buenas notas de la escuela, pero demuestran menos entusiasmo al citar ellos un texto bíblico de memoria o al servir a un anciano, todo esto es grabado en la mente del niño.

Los buenos padres cristianos sacrifican lo educacional por lo espiritual cuando es necssario. Si hay alguna actividad espiritual en la iglesia (por ejemplo, una serie de predicaciones, o un predicador invitado) la misma noche que hay una actividad en la escuala, ¡que bonito cuando los padres dan prioridad a la actividad espritual, negando la actividad educacional o social! Aunque hayan pequeñas inconveniencias a corto plazo y los maestros se quejen (y quizás den una nota más baja a nuestros hijos), los niños aprenden una lección de suma importancia. ¡Los asuntos de Dios tienen prioridad sobre todo! Aunque la educación secular es de gran importancia, ¡las actividades espirituales y los asuntos de la iglesia son de aún más importancia! Padre, ¿cuántas veces usted ha dejado que su hijo vea esta lección?

Conclusión
La educación puede ser una gran bendición para nuestros hijos si a través de ella aprenden a apreciar más el mundo que Dios nos ha preparado. Pero puede ser una gran maldición si damos la prioridad a ella y no a la educación espiritual. En cien años, ¿cuál de los dos tipos de educación usted habrá querido promover más en sus hijos? ¿la secular? O, ¿la espiritual?